En el mundo del growth, la eficiencia y la mentalidad data-driven son cruciales, pero todo esfuerzo se desmorona si se aplica sobre la base equivocada. Existe una verdad sencilla y brutalmente honesta, articulada por Andrew Chen, que sirve como un control de calidad filosófico para cualquier startup: «El crecimiento es un cristal de aumento».
Esta es una idea tan poderosa que bien merece ser el foco central de nuestra estrategia. La metáfora es simple, pero sus implicaciones son profundas para cualquier fundador o Head of Growth. Si tienes un «diamante diminuto» (es decir, un producto que ya ha alcanzado un ajuste real con el mercado y resuelve un problema acuciante), al ponerlo bajo el cristal del crecimiento, lo harás «grande y magnífico».
Sin embargo, la advertencia es severa y fundamental para la disciplina del growth: si lo que intentas amplificar es «solo una pequeña pieza de mierda, entonces va a ser solo una pieza de mierda grande, ¿verdad?». Esto significa que, antes de invertir en adquisición, posicionamiento SEO o cualquier esfuerzo de escalado, la única obsesión debe ser la calidad fundamental y la consecución del Product/Market Fit. Ninguna táctica sofisticada de copywriting o campaña publicitaria puede rescatar un producto que los usuarios, en el fondo, no necesitan o no encuentran valioso. Si el producto base no es un «diamante», los esfuerzos de crecimiento simplemente fallarán de forma notoria.
